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Codependencia: Una relación de desamor
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Relaciones de Co-dependencia en el Trabajo

Suelo definir la co-dependencia como una relación de desamor, con uno y con los demás. La misma tiene que ver con una serie de comportamientos que aprendemos desde la niñez y los repetimos a través de nuestra vida y experiencias. Estos comportamientos pueden estar caracterizados por patrones de negación, pobre autoestima, patrones de control, sumisión, pobre establecimiento de límites, lo que puede llevarnos a sentirnos insatisfechos con nosotros y los demás. Estas conductas las llevamos a todos los roles que desempeñamos, incluyendo el trabajo.

La relación que establecemos con nuestro trabajo, puede ser una saludable o poco saludable, dependiendo de lo que hemos aprendido y de lo que entendemos que nos merecemos. Podríamos definir la co-dependencia en el mundo laboral, como esas conductas de autoderrota aprendidas que disminuyen nuestra capacidad de entablar o participar en relaciones sanas. Estas conductas las podemos traer a la organización o las podemos adquirir en la misma.

Existe literatura que describe seis tipos de conductas co-dependientes en el trabajo, éstas son: protector/a, adulador/a, perfeccionista, bailarín/a
de tap, mártir y adicto/a al trabajo. Todas estas conductas cuando son llevadas a su máxima expresión nos impiden mantener relaciones saludables y nos pueden afectar a nivel emocional, físico y espiritual.
A continuación explicaremos qué distingue a cada una de estas conductas.
Los/as protectores/as se caracterizan por mantener el control a través de la supuesta protección de los demás. Este tipo de conducta no fomenta el trabajo en equipo y la delegación en la organización.
El/la adulador/a se caracteriza por evadir los conflictos y hacer todo lo posible porque la otra persona no se enfade. Esta conducta atrae relaciones de tú pierdes y yo gano; relaciones que no son saludables para uno ni para la otra persona ni para la organización.
Por otro lado, las conductas de mártir se caracterizan por la preocupación y la culpa. Es posible que tras la preocupación se oculte el temor al éxito personal.
Otro tipo de conducta co-dependiente es la del/la perfeccionista, caracterizada por sentimientos de que nada de lo que hace es suficiente.
Su interés por la calidad excede los límites y los trabajos podrían no salir a tiempo. El/la bailarín/a de tap, se caracteriza por evitar el compromiso. Usualmente cuando las cosas empiezan a tornarse serias, huyen, manteniendo de esta forma el control de los demás. El resultado se convierte en pérdida de talento y productividad.
Y por último tenemos al/la adicto/a al trabajo. Esta persona se caracteriza por mantenerse ocupada todo el tiempo. Diríamos que en nuestra sociedad ésta
es una conducta aceptable, ya que las personas aparentan ser productivas, pero inevitablemente llega el momento en se "queman" y deterioran sus relaciones.

Cuando estas seis conductas las llevamos al trabajo, podemos observar la dificultad que puede tener un/a empleado/a a la hora de manejar conflictos, tomar decisiones, ser afirmativo/a, manejar cambios, ser productivo/a, mantenerse estable emocionalmente en situaciones de crisis dentro de la organización o simplemente disfrutar del trabajo. Este problema aumenta cuando la persona que exhibe este tipo de conductas tiene un puesto de supervisión.
Esta persona en cierta medida, es alguien de quien dependen sus empleados; y podríamos decir que la situación se agrava más en la medida en que la persona adquiere mayor nivel jerárquico. Estas conductas desgraciadamente se pueden manifestar en toda la organización, causando confusión, ineficiencia, costos excesivos, pobre desempeño. Cuando exhibimos estas conductas les estamos dando nuestro poder a los demás. Las personas como las organizaciones merecen tomar acción para trabajar con estas conductas.
En resumen, estas conductas deterioran a los/as empleados/as y a la empresa y pueden causar la desaparición de la misma.

¿Qué podemos hacer si descubrimos estas conductas?

Reconocer que tenemos una situación que necesitamosmodificar, empezar un proceso de introspección, de mirar quiénes somos, cuáles son nuestros sueños, qué creencias nos mantienen atados a una situación que nos hace infelices. Podemos buscar apoyo en distintos profesionales dentro y fuera de la organización: Programa de Ayuda al Empleado, Psicólogo/a Clínico/a, Industrial, Trabajador/a Social, Consejero/a, Psiquiatra, Life Coach, Grupo de Apoyo de Doce Pasos de Co-dependientes Anónimos.
Si tenemos un puesto de supervisión en una organización además de lo sugerido anteriormente, podemos solicitar los servicios de un/a Psicólogo/Industrial Organizacional para que realice un diagnóstico de la situación y podamos establecer una estrategia que facilite los cambios. Se pueden utilizar distintas estrategias como: intervenciones, talleres de trabajo en equipo, manejos de conflictos, talleres de inteligencia emocional, programas de salud y bienestar, entre otros.

El abrir Grupos de Apoyo de Doce Pasos es una herramienta que utilizan algunas organizaciones.
Tomar acción es un proceso que nos hace recuperar nuestro poder. Recordemos que "COMO NOS TRATA EL MUNDO ES UN REFLEJO DE CÓMO NOS TRAMOS A NOSOTROS". Si nos tratamos con amor y respeto, todos los aspectos de nuestra vida mejorarán, incluyendo el trabajo y tomaremos decisiones responsables desde nuestro poder. ¡Vivamos la vida desde nuestro poder!

María de los Angeles Olivencia Cortés, Ph.D.
Presidenta
Action Consulting Group
(787) 579 - 0891